LA REBELIÓN DE LOS BÁRBAROS

8 famosos líderes bárbaros

A partir del siglo III, al siglo V d. C., varios ejércitos extranjeros -entre los que destacan los godos, vándalos y hunos- comenzaron a avanzar decididamente sobre el territorio controlado por los romanos. Calificados por los romanos como brutales, violentos e incivilizados, estos grupos "bárbaros" demostraron ser formidables oponentes en el campo de batalla, aplicando presión implacable que eventualmente derrocaría al Imperio Romano de Occidente. Aprende más acerca de ocho de los más famosos líderes bárbaros, incluyendo sus orígenes, sus hazañas militares y los reinos que muchos de ellos establecieron durante la época romana tardía y más allá.

 

Arminio

Nacido en una familia noble de la tribu germánica de los queruscos alrededor del 18 a. C., Arminio (conocido en Alemania como Hermann) fue sacado de su casa por los romanos cuando era aún un niño y sirvió en el ejército romano. En 9 d. C., sus fuerzas queruscas emboscaron y masacraron a tres legiones romanas bajo el mando de Publio Quintilio Varo, gobernador de la provincia de Germania, en el Bosque de Teutoburgo. Como consecuencia de la humillante derrota -después de la cual un Varo vencido cayó sobre su propia espada- los romanos se retiraron detrás del Rin, y no intentaron ninguna invasión adicional. Aunque Arminio sería aclamado como un héroe nacionalista durante la unificación de Alemania a finales del siglo XIX, su reputación se vio cuestionada a raíz de la Segunda Guerra Mundial, cuando los alemanes modernos asociaron sus hazañas históricas con el nacionalismo militante del Tercer Reich de Adolf Hitler.

 

Boudica

Al igual que otras mujeres celtas, Boudica (o Boadicea) gozaba de mayor libertad que muchas otras mujeres en el mundo antiguo, y se formó en la lucha y armas junto a los hombres de su tribu. Cuando su marido, el rey Prasutagas del pueblo Iceni de East Anglia (hoy el este de Inglaterra), murió sin descendencia masculina en el año 60 d. C, los romanos aprovecharon la oportunidad para anexar su reino, azotar públicamente a Boudica y violar a sus dos hijas. Con el gobernador provincial romano Cayo Suetonio Paulino ausente en la región, la desafiante reina guerrera dirigió una rebelión de descontentas tribus Iceni y otros a la victoria sobre la Novena Legión romana. Según el historiador romano Tácito, las fuerzas de Boudica masacraron a unos 70 mil romanos y británicos que estaban a favor de los romanos en sus ataques. Paulino volvió pronto, y sus fuerzas ganaron un enfrentamiento en un sitio desconocido. A raíz de esa derrota, Boudica probablemente se suicidó con veneno.

 

Alarico

Uno de los más famosos líderes bárbaros, el rey godo Alarico I, subió al poder después de que el emperador romano Teodosio II en el año 395 d. C. muriera, haciendo añicos una frágil paz entre Roma y los godos. Cuando el emperador occidental Flavio Honorio se negó a suministrar a las fuerzas de Alarico con tierra y materiales de construcción en 408, las fuerzas godas sitiaron Roma. En el verano de 410, un grupo de esclavos rebeldes abrió la puerta Salaria, y las tropas de Alarico se convirtieron en el primer enemigo exterior en entrar a la ciudad en unos 800 años. Saquearon Roma durante tres días, pero tratando con humanidad a sus habitantes. Alarico se cree que murió poco después de que se abandonara Roma, durante una expedición posterior hacia África. Sus descendientes, los visigodos, emigraron a Iberia y establecieron su reino en lo que hoy es España.

 

Atila el Huno

Nacido en una familia real de Hunos, un pueblo nómada basado en lo que hoy es Hungría, Atila subió al poder junto a su hermano, Bleda, en 434 d. C. Antiguo aliado de Roma contra otros grupos bárbaros, incluyendo los borgoñones y los godos, Atila aceptó fuertes subsidios en oro a cambio de no atacar el territorio romano, aunque luego lo hicieron de todos modos. Tras la muerte de Bleda, asumió el control total de un imperio que se extendía por toda Europa Central. Una complicada serie de eventos que involucran al emperador occidental Valentiniano III y su hermana, Honoria, inspiraron a Atila para invadir Galia (actual Francia) en 450. A pesar de que una fuerza combinada de romanos y visigodos bloqueó la invasión, Atila no se desanimó, y en 452 invadió Italia. Los romanos enviaron al Papa León I como un emisario de la paz, y aunque no se conocen los detalles de la reunión, Atila posteriormente retiró sus tropas y regresó a Hungría. En 453, fue encontrado muerto durante la mañana siguiente a su boda (tenía varias esposas), aparentemente víctima de una hemorragia nasal grave, envenenamiento accidental de alcohol o una conspiración asesina, posiblemente con su nueva novia, Ildico.

 

Genserico

Poco después de que el rey vándalo Genserico (también Giserico o Gaiserico) llegó al poder en 428 d. C., llevó a 80 mil miembros de su pueblo al norte de África, donde establecieron un reino que iba a controlar de manera efectiva el Mar Mediterráneo durante el próximo siglo. Después de que el emperador Valentiniano III fuera asesinado, anulando un tratado en el que había prometido en matrimonio a su hija, Eudocia, al hijo de Genserico, los vándalos marcharon a Roma en 455. Al darse cuenta de la insuficiencia de sus defensas, los romanos enviaron de nuevo al Papa León I a pedir clemencia. Gracias a la diplomacia del Papa, los vándalos se comprometieron a no quemar la ciudad o masacrar a sus habitantes a cambio de la entrada libre. Más tarde, un Genserico victorioso regresó al norte de África, donde aplastó con éxito dos ataques romanos (en 461 y 468) y atacó los territorios del Imperio de Oriente de Alejandría, de Egipto a Anatolia. Murió en 478 de causas naturales, todavía invicto en el campo de batalla.

 

Odoacro

La mayoría de los estudiosos coinciden en que Odoacro, el primer rey bárbaro de Italia, era el hijo de Edico el Huno, rey de la tribu germánica de los Esciros y asesor del líder temido Atila el Huno. En 476 d. C., después de servir como comandante en el ejército romano en Italia, Odoacro encabezó una rebelión contra Orestes, un general romano que había derrocado al emperador occidental Julio Nepote y cuyo hijo adolescente, Rómulo Augústulo,  había sido declarado emperador. Las fuerzas de Odoacro capturaron y ejecutaron a Orestes y enviaron a Rómulo Augústulo, el último emperador romano de Occidente, al exilio. A pesar de que reconoció oficialmente la soberanía del emperador bizantino, Zeno, Orestes se negó a restaurar a Julio Nepote como emperador de Occidente (como quería Zeno). Él era un gobernante tolerante, ya que permitía la práctica de la religión católica a pesar de su propia fe cristiana arriana. Con el tiempo, la alianza de Zeno con el líder ostrogodo (godo oriental) Teodorico significó el final del reinado de Odoacro, cuando fuerzas ostrogodas invadieron Italia en 489 y pronto ocuparon casi toda la península. Odoacro logró aguardar durante un tiempo en Rávena, pero después de firmar un acuerdo para gobernar la ciudad conjuntamente, en 493, Teodorico mató a Odoacro, su familia y sus seguidores.

 

Clodoveo

Clodoveo I fue el primer gobernante de la llamada dinastía merovingia, que gobernaría en Galia y Germania de 500 a 750 d. C., y es considerado el fundador de Francia. Hijo de Childerico, el rey pagano de una tribu germánica conocida como los francos salios, Clodoveo asumió el trono en 481, cuando sólo tenía 15 años de edad. Luego de derrotar al último gobernador de la Galia romana en la batalla de Soissons en 486, Clodoveo estableció un reino unido de varios pueblos francos que se extendía desde la orilla oeste del Rin al Océano Atlántico. Clovis abiertamente se convirtió al catolicismo, y su reino mezcló tradiciones culturales germánicas y romanas. Una lucha de poder con el joven rey visigodo Alarico II marcó gran parte del reinado de Clodoveo, pero en 507 Clodoveo derrotó y mató a su rival cerca de Poitiers, en la Galia centro-oriental. Desde la sede de su imperio en París, Clovis trató de ampliar su dominio, pero sus intentos fueron frustrado por Teodorico, el poderoso gobernante ostrogodo de Italia. Clovis murió alrededor de 511, y sus descendientes merovingios (en particular, Carlomagno) gobernarían durante más de 200 años; no menos de 18 futuros reyes franceses llevarían el nombre de Luis, la versión latinizada de Clovis.

 

Teodorico 

Cuando era un niño, Teodorico fue enviado a Constantinopla como rehén del Imperio Romano de Oriente con el fin de garantizar el cumplimiento de su padre, el jefe ostrogodo Teodomiro, de un tratado romano-godo. A pesar de que nunca aprendió a leer ni escribir, adoptó muchos aspectos de la cultura romana. En 488 d. C., Teodorico invadió Italia, conquistando prácticamente toda la península y Sicilia para 493, al manipular y matar a su rival, Odoacro. Tal como él lo había pensado, la paz reinó en Italia a lo largo de más de tres décadas con Teodorico (33 años) en el poder. Él emitió edictos legales para asegurar un trato justo tanto para los godos como para los romanos, e hizo hincapié en que los dos grupos debían convivir amigablemente. Lejos del estereotipo brutal de un rey "bárbaro", Teodorico vistió las prendas reales favorecido por los emperadores de Roma y respetando el ideal de civilitas ("vida civilizada" o "civilización"). Después de su muerte en 526, sería recordado como Teodorico el Grande por su gobierno pacífico y justo, y su revitalización de Italia luego de la caída del Imperio Romano de Occidente.

 

 

 


Fuente: Sarah Pruitt